LA ZONA INSÓLITA : A Marte en coche.

Mucho ha dado que hablar esta semana Elon Musk. SpaceX, la empresa aeroespacial que él mismo fundó en 2002, realizó el lanzamiento de pruebas del cohete más potente del mundo, el Falcon Heavy. Pese a la probabilidad de explosión, el cohete cumplió su cometido y lanzó un Tesla Roadster al espacio, que vagará en una órbita alrededor del Sol durante cientos de millones de años. 


La particularidad, más allá de lanzar un coche al espacio, es que el coche era el vehículo personal del mismo Elon Musk, cofundador, también, de Tesla.

El Tesla Roadster es un modelo histórico y clave en la aún corta historia de la firma californiana, pues fue el primer modelo que lanzaron bajo el símbolo de la gran 'T' de Tesla y sobre el cual Elon Musk y compañía han trabajado para mejorar su tecnología. Presentado en 2006 en Santa Mónica, California, Tesla contó con la ayuda de Lotus para diseñar su deportivo eléctrico. De hecho, la compañía británica suministró la base tecnológica del Lotus Elise y, a partir de ésta, los ingenieros de Tesla diseñaron una nueva silueta. Es por eso que tiene cierto parecido al buque insignia de Lotus, con el que comparte un 10% de sus componentes.

El Falcon Heavy a punto de alzar el vuelo. | SPACEX


Propulsado de manera 100% eléctrica, el Roadster sorprendió al mundo con una autonomía de 393 kilómetros, impensables en aquellos años, gracias a su batería de ion de litio. Además, sus prestaciones competían con la de los superdeportivos del momento, 0 a 100 en 3,9 segundos, o 3,7 en la versión Sport, un par máximo de 270 Nm desde 0, presentando al mundo el increíble par instantáneo de los eléctricos, y una velocidad limitada de 201 km/h. Todo por un precio menor a los 100.000 euros, mucho más barato que sus competidores. 


El Tesla Roadster que Elon Musk mandó al espacio era el suyo personal, que usaba ocasionalmente para moverse por California. Pintado en color rojo cereza, el coche del emprendedor sudafricano ya viaja por el espacio a 11 kilómetros por segundo, donde vagará durante muchísimos años con un maniquí, 'Starman', sentado en su interior.

Elon Musk

EL SECRETO DEL MANIQUÍ

'Starman', el famoso maniquí enviado al espacio 'conduciendo' el Tesla Roadster de Musk tenía una misión, más allá de hacer bonito para el vídeo en directo que se emitió por Youtube y que ha resultado en el segundo 'streaming' más visto de la historia de la plataforma. Starman lleva puesto un traje espacial desarrollado por la propia SpaceX.

Elon Musk y los suyos tenían miedo de que el prototipo de traje fuera más estético que funcional, pues se centraron mucho en el diseño, con el que Musk se imagina a los humanos andando por Marte. Sin embargo, no sabían si cumpliría todas las medidas de seguridad, pues es más delgado y cómodo que los trajes usados por la NASA. Es por eso que Starman se puso el traje de SpaceX para comprobar la fiabilidad del traje. Según informaciones de la empresa, el traje es 100% seguro y, como la misión en general, también ha sido un éxito.

Un dato curioso es que el coche se lanzó con la idea de encontrar una órbita que rodeara al sol y pasara cerca de Marte. Sin embargo, según el mismo Musk, todo salió tan bien durante la fase de encendido y quema del motor, incluso más de lo esperado, que la órbita del coche se desvió y ahora se dirige al cinturón de asteroides y se acercará a la órbita del lejano planeta enano Ceres.


MÁRKETING PERFECTO

Las palabras Tesla Roadster están en boca de todos gracias a la acción de Musk. Una acción de marketing perfecta para preparar el lanzamiento, en 2020, de la siguiente generación del Tesla Roadster, el deportivo eléctrico con el que Musk siempre soñó, con unas prestaciones de infarto, un diseño muy estilizado y una funcionalidad perfecta para el día a día.

En cifras, los argumentos del nuevo Roadster son una autonomía de 1.000 kilómetros, una aceleración 0 a 100 en 1,9 segundos o menos en futuras versiones, una velocidad punta de más de 400 km/h y un precio de 169.530 euros, muy lejos de las cifras millonarias de coches con prestaciones parecidas, como el Ferrari LaFerrari o el Bugatti Chiron. Previsto para 2020, el Roadster se presentó el 17 de noviembre de 2017 con el mismo color rojo cereza del Roadster personal de Musk y ya puede reservarse por poco más de 40.000 euros.






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LA ZONA G8 : de la Guerra de 4ª Generación a la Guerra Interestelar.

El Mando Espacial de la Fuerza Aérea de EE.UU. informa de sus planes para idear, junto a la NASA, un nuevo marco para poder lidiar una futura guerra interestelar.


En los próximos meses la Fuerza Aérea de EEUU aumentará su componente espacial tanto en número como en capacidades. Uno de sus objetivos principales es llevar a cabo operaciones espaciales de forma correcta, escribe la secretaria de la Fuerza Aérea, Heather Wilson.

Heather Wilson

El proyecto, denominado ‘Visión para la Exploración Espacial’, incluye todos los puntos necesarios para mejorar la capacidad de recuperación de las fuerzas espaciales estadounidenses y responder a las amenazas.

John Hyten

A su vez, el general John Hyten, jefe del Mando Espacial de la Fuerza Aérea de EE.UU., explica que el plan se desarrolla en el marco de las medidas de seguridad del Gobierno de EE.UU. y también incluye satélites espías.

“EN RESUMEN, DEBEMOS FORMAR A LOS PILOTOS ESPACIALES QUE TENGAN LAS HERRAMIENTAS, ENTRENAMIENTO Y RECURSOS PARA LUCHAR CUANDO —Y EN EL CASO DE QUE— LA GUERRA SE EXTIENDA AL ESPACIO”


En este contexto, recuerda la necesidad de modificar los métodos utilizados para equipar a las fuerzas espaciales estadounidenses y, al mismo tiempo, pide su preparación ante posibles amenazas.

“Es bueno que finalmente el Gobierno de EE.UU. se esté poniendo serio respecto al espacio de seguridad nacional”, observa la investigadora del Centro de Estudios Internacionales y de Seguridad de la Universidad de Maryland, Theresa Hitchens.


Theresa Hitchens

Así, este “renacimiento del lanzamiento espacial comercial y militar” se acompañará por un “esfuerzo paralelo para desarrollar fuerzas, lo suficientemente entrenadas y equipadas para un conflicto del siglo XXI”.

De acuerdo con Hitchens, lo primordial para lograr la superioridad aérea de EE.UU. es asegurarse de que el proyecto sea capaz de acabar con un sistema de defensa aérea enemigo. Tras abogar por el logro de operaciones “multidominio”, la experta advierte de que esas capacidades de combate del país norteamericano podrían conducir a una agravación innecesaria y un futuro conflicto. ¿Que opinas?




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LA ZONA TECNO : Las manos del cobalto.

Los jóvenes de Kasulu, en la República Democrática del Congo, entran a un túnel oscuro con tan solo una linterna. No llevan casco ni equipo de seguridad. Allí extraen con cinceles las piedras de cobalto, que después transportan en sacos a través de un sistema de cuerdas.

Un niño rompe rocas extraídas de una mina de cobalto en el Congo.

Esta imagen surgió a raíz de un viaje de investigación de Anmistía Internacional a la provincia de Katanga. Los llamados “creuseurs”, trabajadores de la mina, extraen cobalto de cavidades inseguras para revenderlo a intermediarios. Más arriba, en el río, mujeres y niños lavan las piedras y separan las que tienen el preciado mineral. “Ni los niños ni los adultos llevaban protección”, explica Lauren Armistead, de Amnistía Internacional. Ella investigó junto a su colega Mark Dummert, de la ONG Afrewatch, las condiciones en la minería de cobalto a pequeña escala en el Congo para el informe “Por eso morimos”. Un trabajo publicado en 2016 que sirvió para llamar la atención sobre la minería “artesanal y el trabajo infantil”.

Curiosa y, lamentablemente, detrás de Afrewatch, nos encontramos con otra herramienta más desestabilizadora, enmascarada tras la filantropía de George Soros y una de sus Fundaciones: Open Society Fundations.

“El niño más pequeño que vimos tenía sólo siete u ocho años cuando fue enviado a las minas”, explica Armistead en entrevista con DW: “La mayoría de los niños eran adolescentes que recogían grava de las antiguas minas industriales o desmenuzaban piedras”. En este trabajo, la inhalación del polvo tóxico de cobalto que surge de la trituración puede causar enfermedades pulmonares mortales. “Niños y adultos se quejaban de problemas respiratorios, tos e infecciones en las cavidades nasales”, continúa. Además, los sacos son demasiado pesados para ellos y trabajan jornadas de 10 ó 12 horas diarias bajo duras condiciones.

Muestra de cobalto

Sin el Congo no hay baterías

En el llamado Cinturón de Cobre de la República Democrática del Congo están los depósitos de cobalto más grandes del mundo. Se trata de un subproducto de la minería de cobre y estaño, y más de la mitad de la producción mundial viene de esa provincia. Una vez extraído de los oscuros túneles de Kasulu, frecuentemente son intermediarios ilegales o funcionarios corruptos los que lo transportan a la costa. Desde allí va hacia China, donde se purifica para ser suministrado a fabricantes de baterías, que actualmente tienen una demanda récord.

La mayoría de las baterías de iones de litio tienen cobalto, pero hay alternativas que podrían ser desarrolladas y se pueden usar en la actualidad. Michael Ritthoff, director de proyecto en el Instituto del Clima, Medio Ambiente y Energía de Wuppertal


Michael Ritthoff

“El precio del cobalto ha aumentado en un 100 por ciento desde el comienzo del año, un aumento que se debe en gran medida a la movilidad eléctrica,” aclara Ingo Siyamend Al Barazi, geólogo de la Agencia Alemana de Recursos Minerales (DERA). Dicha agencia se ocupa de cuestiones sobre la oferta y la demanda de productos básicos en los mercados mundiales. Al Barazi cree que la demanda de cobalto continuará en auge, aunque los expertos defienden opiniones diversas sobre cuanto aumentará realmente.

La demanda depende del desarrollo de los nuevos modelos de baterías y pilas, explica Michael Ritthoff, director de proyecto en el Instituto del Clima, Medio Ambiente y Energía de Wuppertal: “La mayoría de las baterías de iones de litio tienen cobalto, pero hay alternativas que podrían ser desarrolladas y se pueden usar en la actualidad”.



Actualmente, el precio de la tonelada de cobalto está cerca de los US$60,000 dólares. Los que trabajan en Kasulu reciben entre uno y tres dólares al día. Hay minas industriales que trabajan con alta tecnología, pero el 10% de la producción procede de minas pequeñas. Y allí es precisamente donde las condiciones de trabajo son más duras. “No tienen otra alternativa”, aclara la activista Lauren Armistead, a la vez que desaconseja recurrir a un boicot. “Boicotear ese cobalto del Congo tendría graves consecuencias y les hundiría aún más en la pobreza”.

François y su hijo Charles (13) ordenan las piedras extraídas de una mina de cobalto antes de ir a un intermediario de minerales. Foto: Gentileza amnesty.org 

Cobalto: ¿mineral de conflicto?

Desde la publicación del informe de Amnistía, algunas señales apuntan a una mejoría de la situación: “Las autoridades mineras congoleñas cierran acuerdos de concesiones de minería artesanal con las cooperativas registradas”, explica el geólogo Sebastian Vetter, del Instituto Federal de Geociencias y Recursos naturales (BGR). Él trabaja desde hace un año en Kinschasa en un proyecto del BGR para la extracción responsable de recursos.

Su instituto desarrolló el sello Certified Tradig Chains (CTC – Cadena de Comercio Certificada) para cuatro minerales conflictivos: oro, tántalo, estaño y wolframio. “La trazabilidad es parte de la certificación, que también incluye otros criterios como no haber sido extraídos de zonas en conflicto, seguridad laboral, que no haya explotación infantil y otros estándares sociales”, explica el geólogo. Con algunos ajustes, también se podría aplicar al cobalto.

Sin embargo, la actual legislación europea y estadounidense sobre importaciones de regiones en conflicto sólo regula la explotación de oro, tántalo, estaño y wolframio. Las empresas tienen que probar una “diligencia debida” cuando tratan con estos minerales. Para el resto de minerales no se necesitan pruebas del origen o la extracción responsable.


La mayoría de los fabricantes de baterías, computadoras portátiles y teléfonos móviles se escudan en la complejidad de la cadena de suministro. Y aunque muchos fabricantes presuman en sus páginas web de hacer uso responsable de las materias primas y respetar los derechos humanos, “las respuestas que nos dan las empresas es que no harán nada mientras no haya ley”, aclara Lauren Armistead.

Sin embargo, algo se ha movido desde la publicación del informe. Uno de los mayores compradores mundiales de cobalto artesanal del Congo es el consorcio chino Zhejiang Huayou Cobalt. Su página web dice que la empresa trabaja en una mejora de las condiciones laborales desde la publicación del informe de Amnistía. Su objetivo es cumplir con las directrices de la OCDE sobre la “diligencia debida” en toda la cadena de suministros.

Huayou Cobalt

Desde Kinshasa, Sebastian Vetter, confirma que la compañía está tomando medidas: “Huayou y su filial, Congo Dongfang Mining, se están esforzando en mejorar la transparencia de su cadena de suministro y en un mejor control de las minas con las que trabajan. Se puede decir que es un avance, pero no puedo evaluar si es suficiente”. Amnistía pretende publicar otro estudio este otoño y analizar todo lo que se ha hecho desde la publicación de su informe de 2016. Mientras, la cuestión del cobalto y los derechos humanos continuará siendo un tema para el futuro.





La provincia de Kivu del Norte produce anualmente 1 millón de toneladas de casiterita. Para modernizar y duplicar la producción en los próximos meses, el gobierno congoleño acaba de optar por industrializar el sector en varios sitios mineros ya certificados, no relacionados con el conflicto armado.
El cambio industrial acaba de poner en la paja a más de 10.000 mineros artesanales que trabajaron en estos sitios mineros durante varios años en este territorio ubicado a más de 200 kilómetros al oeste de Goma.
Amazati Nema, una de las líderes de una cooperativa que incluye 18,000 excavadoras artesanales, está preocupada por la situación actual de todos estos jóvenes y responsable de las familias que no tienen más ocupaciones, que dejaron el lugar desde octubre de 2014 en la empresa sudafricana Alpha Mine, aprobada por el estado congoleño para explorar más de diez sitios de minería en Walikale. Más.


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